El día del padre arrastra un problema de imagen: corbata, taza, cacharro que se olvida enseguida. Y sin embargo a un padre se le emociona tanto como a una madre, siempre que apuntes a su historia y no a su armario.
La trampa del regalo «práctico»
A un padre se le suele regalar algo útil: una herramienta, un accesorio. Pero útil no es memorable. Lo que recordará es el gesto que le dijo «te conozco», no el taladro.
Ideas que dejan huella
- Un vídeo montado con mensajes de sus hijos y sus nietos.
- Un cuaderno donde cada uno escribe un recuerdo vivido con él.
- Un plan para hacer juntos en vez de un objeto.
- Una copia enmarcada de una foto que significa algo.
- Una canción personalizada con su nombre, sus pasiones y vuestras bromas privadas.
¿Emoción o humor?
Los dos funcionan, si te comprometes con el tono. A un padre bromista le encantará una canción que recoja sus frases; a uno más reservado le llegarán unas palabras sinceras. El estilo musical marca el tono: rock para el guiño, balada para la emoción.
Para un primer día del padre
Un papá primerizo vive su primer día del padre como un hito. Un regalo que pone palabras a ese momento, la llegada del hijo y lo que significa, cobra un valor especial.
Un padre dice poco; regálale algo que hable por ti.
Para quedarte con esto
Huye del regalo por pura función, elige el tono (emoción o humor) según cómo sea él y prioriza lo que cuenta vuestra relación antes que lo que llena un cajón.
