En un nacimiento, los regalos útiles se acumulan enseguida: baberos, bodis, peluches. El regalo que se queda es el que se guardará mucho después de que el niño haya crecido.
Útil hoy, valioso mañana
Los padres primerizos están desbordados de cosas prácticas. Un regalo que atraviesa el tiempo, un recuerdo de ese momento concreto, destaca precisamente porque no acabará en un mercadillo dentro de dos años.
Ideas que duran
- Una caja de recuerdos del gran día (el periódico, una huella, la primera foto).
- Un libro personalizado con el nombre del niño.
- Una carta para abrir cuando cumpla 18 años.
- Una canción con el nombre del bebé, para ponerle según vaya creciendo.
Un regalo para el niño... y para los padres
El nacimiento también revoluciona a los padres. Una canción que pone palabras a la llegada, la espera, el nombre elegido y lo que este hijo cambia, emociona tanto al papá y a la mamá como al bebé que la escuchará más adelante.
Cuidado con el nombre
Un regalo personalizado en un nacimiento depende de un detalle: el nombre, que a veces se guarda en secreto hasta el final. Prevé confirmarlo antes de cerrarlo todo, o haz el regalo unos días después de la llegada.
La ropa se queda pequeña; un recuerdo, nunca.
Para quedarte con esto
Busca lo que durará más allá de los primeros meses, piensa tanto en los padres como en el bebé y confirma el nombre antes de personalizar.
