Los 60 son un hito: bastantes para tener una vida de recuerdos, no tantos como para conformarse con un regalo «de viejo». Ahí está todo el reto: celebrar sin poner etiquetas.
Ni cacharro, ni regalo «para mayores»
A los 60, la persona suele tener todo lo que necesita y detesta que le recuerden la edad. El buen regalo no es otro objeto más ni un guiño insistente a los años: es algo que celebra a la persona, no la cifra.
Ideas a la altura del hito
- Un libro en el que familiares y amigos cuentan un recuerdo vivido con ella o con él.
- Una experiencia para vivir (un viaje, esa actividad soñada durante años).
- Un montaje en vídeo con los 60 años en imágenes.
- Una canción personalizada que recoja el nombre, la profesión y las grandes etapas de su vida.
Mujer u hombre: ajustar el tono
El regalo importa menos que el tono. A quien le gusta reír le encantará un regalo que recoja sus frases y sus anécdotas; a alguien más sensible le llegará el homenaje. El estilo musical, del disco festivo a la balada, permite pegarse a su personalidad.
El regalo colectivo de la familia
Los 60 suelen celebrarse a lo grande. Un regalo que toda la familia hace en común, y que se descubre delante de todos, tiene más impacto que una serie de paquetes individuales.
A los 60 ya no hace falta nada, salvo que se acuerden de quién eres.
Para quedarte con esto
Celebra a la persona y no la edad, ajusta el tono (risa o emoción) a su carácter y piensa en el regalo colectivo que se vive delante de todos.
