70, 80, 90 años: toda una vida que contar
El oficio que tuvo durante cuarenta años, la casa del pueblo donde todos pasaban el verano, el arroz del domingo, el baile donde se conocieron. A esa edad no faltan recuerdos: basta con elegir tres o cuatro. Son esos detalles los que hacen que toda la mesa la reconozca desde el primer verso.